Hablás. Queda anotado.
Tu cuaderno de campo empieza con un audio. Contá lo que hiciste en el apiario por WhatsApp y volvé a encontrarlo ordenado cuando lo necesites.
«En el 12 curé cuatro colmenas con amitraz.»
Apiario 12 · Cura con amitraz · 4 colmenas
Con el WhatsApp que ya tenés. Gratis durante el piloto.
Escaneá y seguí en el teléfono
Apuntá la cámara del teléfono al código y se abre el chat de Appicultor con el número ya cargado. La primera vez verificás tu número con un código, una sola vez.
+598 91 734 799
La libreta de campo no llega a fin de zafra.
Se moja con el rocío, se llena de cera, se cae entre las alzas. Y aunque sobreviva, la letra apurada entre dos colmenas después no la entendés ni vos. Siempre falta pasarla en limpio a la compu —y esa parte casi nunca pasa. Lo que viste en la colmena se pierde antes de llegar a una decisión.
Vos ya llevás la cuenta en la cabeza. Nosotros la anotamos.
Del audio al renglón, en tres pasos. Y ni uno es escribir.
Contás lo que hiciste
Terminás de revisar y le hablás al bot como le hablarías a un compañero: lo que hiciste y lo que viste. Por WhatsApp o Telegram. Nada de menús ni formularios.
Lo escucha y lo entiende
Un modelo transcribe tu audio y separa lo que importa: qué apiario, el tratamiento, el alimento, las bajas, la cosecha.
Te queda el cuaderno
Aparece en la bitácora del apiario que corresponde, con fecha. Entrás a la web cuando querés y lo leés en limpio. Pasar la libreta a mano, nunca más.
Todo lo que va a la libreta, sin la libreta.
Cuatro cosas que un apicultor anota siempre. Las decís sueltas en el audio; el cuaderno las ordena solas.
Curas y varroa
Qué producto, cuántas tiras, en cuántas colmenas y cuándo. El historial sanitario listo para cuando te lo pidan.
Alimento
Jarabe, caramelo, torta: qué diste y a cuántas colmenas por apiario. Sabés a quién alimentaste y cuánto va.
Mortandad
Colmenas caídas o flojas, cuándo y dónde, con lo que notaste. Cómo viene el año en números, sin adivinar.
Cosecha
Alzas y kilos de miel por apiario. La producción se arma sola, alza por alza.
La web es para leer, no para cargar.
El día a día lo cargás hablando desde el campo. La web es para cuando querés mirar con calma: abrís un apiario y ves su historia entera —lo que le hiciste en marzo, lo que anotaste en junio, cómo viene la zafra— todo junto, sin buscar en tres libretas ni tratar de acordarte. Imprimís para una visita, exportás para la cooperativa. No hay planillas que llenar todas las noches.
El hilo de cada apiario no se corta.
¿Sos cooperativa? El historial sanitario se arma solo.
Cuando el RNA o el MGAP piden el historial sanitario, ya está escrito: el registro que antes armabas a mano se llenó solo. Cada asociado manda sus audios y arma su cuaderno; vos ves los apiarios, tratamientos y cosecha de todos en un solo lugar, al día, sin perseguir a nadie con una planilla. Le das de alta a un asociado y arranca sin vueltas, sin aprender nada nuevo.
¿Y si entiende cualquier cosa?
A veces se confunde —es un modelo, no magia. Por eso todo lo que anota lo podés ver y corregir desde la web. Si quedó bien, no hacés nada. Si algo salió torcido, lo arreglás en el momento. La última palabra sobre tu cuaderno la tenés vos, siempre.
Appicultor no te dice cómo manejar tus colmenas. Ordena lo que vos ya sabés hacer, para que no se pierda. Tus audios y tu cuaderno son tuyos.
Empezá hablando.
Escribile al bot por WhatsApp, verificás tu número con un código una sola vez, y la próxima colmena que revises ya queda anotada.
Appicultor · Cuaderno digital para apicultores · Uruguay
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